viernes, 7 de agosto de 2009

El mal gusto

Se dice que el mal gusto es algo relativo, que depende de cada uno, ¿pero que tan cierto puede ser esto cuando estudiamos diseño?. ¿Esta bien con decir que algo me gusta para decir que está bueno?.
El Diseñador como mediador cultural (esa es la función que algunos teóricos nos han adjudicado) debe transmitir mensajes a una audiencia (objetos o imágenes, en si son mensajes, no son la cosa misma). Para cometer esta función debe valerse de sus conocimientos estilísticos y comunicacionales, para que el usuario entienda de que se trata lo que le estamos presentando. Y como en todas las cosas de la vida, los resultados a los que podamos llegar tienen dos polos, blanco y negro, y una amplísima escala de grises.
Pero abordemos el tema que nos convoca. El mal gusto es todo aquello que trata de imitar a un original de manera burda. La imitación de un referente no es mala en la medida que yo pueda aprender y mejorar mis propias ideas. En cambio cuando yo quiero imitar algo con intenciones de copia (el calco), resulta generalmente más pobre que su original. En un caso contrario, cuando sumo referentes de distinta índole (muy diferentes), mi proyecto se convierte en un mutante (pastiche), “ni chicha ni limonada”. En ambos casos estamos hablando de mal gusto en diseño, o Kitsch.


El kitsch en términos muy sencillos es hacer parecer oro lo que es de plástico, una mansión hecha de asbesto, un taxi con alerón de fórmula 1, eso es mal gusto y a la vez Kitsch.
Según Umberto Eco lo kitsch es:
• Redundante.
• Basado en el efecto (en la fruición estética).
• Tiende a proponerse como efecto artístico.
• Divulga formas consumadas (y consumidas).

En diseño se presenta cuando elaboramos un proyecto con una propuesta estilística y la contaminamos con otras muy diferente y disonante, convirtiéndola en una imitación burda, algo que quiso ser y nunca fue,. El diseño no es arte pero se puede llegar a convertir en un “arte de hacer las cosas bien”, seguir un estilo es mantenerse en determinados patrones e ir evolucionando a partir de ellos en otros nuevos y mejorados a través de la innovación, la cual consiste en aportar con una nueva idea o nuevas soluciones a un problema determinado.
Por ejemplo: Un diseño de mal gusto es un celular imitación Iphone, el cual copia al original de manera burda, pero además sirve para ver televisión, tiene 4 cámaras, banda luminosa en los costados para brillar con las llamadas entrantes, linterna, pero como smartphone es de pésima calidad, no tiene conectividad WIFI y se escucha horrible.


¿Todavía podemos decir que el mal gusto es relativo?. Yo lo pondría en duda, porque decir que algo me gusta, o no, no es suficiente “juicio de valor”. Por eso estudiar diseño va mucho más allá de manejar 20 softwares. Estudiar diseño es armarse de criterios, para no caer en el mal gusto.

Continuará.

Lecturas recomendadas para iniciar el debate:
-Apocalípticos e Integrados, Umberto Eco.

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